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El efecto Guggenheim.

Hoy tenía pensado escribir sobre los fiascos arquitectónicos, y sinceramente, cuando me puse a ello me di cuenta de las diferentes maneras de clasificarlos.

Existen edificios cuyos problemas vienen por el diseño o la elección de materiales, otros debidos a la ejecución y algunos simplemente porque son poco o nada funcionales.

Sin embargo, hoy me voy a centrar en una categoría muy nuestra, el efecto Guggenheim, el edificio que se quiere erigir como símbolo de un mandato de la misma manera que hizo el museo de Bilbao y termina como el símbolo de una mala gestión.

Lo primero que quiero dejar claro, es que la mayoría de los proyectos que se citan a continuación, son magníficos proyectos y lo que falló fue la falta de previsión.

Son edificios que no encontraron su encaje ni por tiempo ni por lugar, fruto de una ambición desmedida por parte de sus promotores que se vieron cegados por encontrar un símbolo a sus mandatos.

Centro de Creación de las Artes de la ciudad de Alcorcón (CREAA).

Este es el primero de los fiascos arquitectonicos del que hablaré.

En sus 66.000 metros cuadrados se invirtieron 150 millones de euros, dejando el edificio casi rematado en 2011.

Maqueta CREEA.

En el proyecto, realizado por Jorge Javier Camacho Díez y Pedro Bustamante. Numerosos edificios darían cabida a los diferentes auditorios, salas de ensayo, de congresos, de exposiciones etc. Todo relacionado con la música, la danza, el circo y otras artes.

Estos edificios semienterrados, eran pioneros en sostenibilidad, cosa que no se pudo comprobar ya que fueron abandonados en 2012.

A día de hoy, y después de haber ofrecido sus instalaciones sin éxito (Circo del Sol, Universidad Católica de Murcia o Comité Olímpico Español, para establecer ahí sus sedes), se piensa en invertir 40 millones de euros más, para acabar las obras y buscarle algún sentido a lo construido.

Museo Íbero de Jaén.

Vista frontal.

En este caso, a diferencia del anterior, el edificio sí que se remató.

Aprobado en 2009 el proyecto, realizado por el estudio Solid Arquitectura, no se finalizó hasta diciembre de 2017, sobrepasando en 5 años el plazo previsto.

Vista de conjunto.

En este caso el error fueron las malas expectativas. Se plantea un edificio más grande que el Guggenheim de Bilbao, con el único objetivo de posicionarse como una locomotora que desarrollase el turismo local.

Sin embargo, solo fue visitado por 70.000 personas en su primer año, cifra que desciende a apenas 20.000 en el primer semestre de 2019, situándose por detrás del Museo arqueológico de Ubeda. Para rematar, la mayor parte de los visitantes son de la misma provincia, por lo que su incidencia en la economía local es nula.

Parque de Relajación de Torrevieja.

Este proyecto estaba formado por 3 edificios y fue diseñado por el prestigioso arquitecto Toyo Ito en el año 2000.

Al parecer, los bordes de la laguna se estaban deteriorando, debido a los baños de barro que allí se hacían de forma natural. Para evitar la huella que el ser humano estaba dejando sobre estos parajes, se plantea la construcción de los tres edificios.    

Según dice la memoria, el proyecto busca crear un paisaje en consonancia con las actividades humanas y con las características del lugar.

En 2003, al rematar las obras del primer edificio, estas se paralizan. Al parecer nadie se había dado cuenta de que una de las características del lugar era su protección medioambiental, que hacían imposible la continuación del proyecto.

Finalmente en 2012 y como colofón, el edificio es destruido por un incendio que pone punto y final a este centro de relajación.

Hace tiempo escribí sobre la perdida de valor en la arquitectura, algo que en este caso se produjo de manera prematura. Convirtiendose de esta manera en el fiasco arquitectónico

Ciudad de la cultura de Santiago de Compostela.

Al principio del articulo hablábamos de falta de previsión y la Ciudad de la Cultura quizás sea el ejemplo mas grande de esta por muchos factores.

La inacabada Ciudad de la Cultura, que ya está en funcionamiento, se comenzó por los edificios menos representativos y con menos utilidad. Debido a esto, la falta de coherencia es palpable y genera una sensación de improvisación en los usos que se le está dando a los diferentes edificios.

Vista general de la Ciudad de la Cultura actualmente.

Otra falta de previsión es la construcción de una biblioteca mas grande que la Biblioteca Nacional de Berlín. Esta biblioteca, en principio se construyó para libros editados en Galicia o que trataran sobre Galicia, sector por cierto que daría para rellenar alguna estantería y poco más.

Si los excesos en el dimensionamiento de la biblioteca son palpables, no lo es menos en el Palacio de la Opera, que se convertiría en el edificio mas emblemático de la Ciudad de la Cultura. Con tres ascensores en el escenario, permitiría la representación de tres operas en el mismo día, para situarnos al nivel de Nueva York o Milán.

La elección de la piedra que recubre todo el edificio, se hizo en base a un tipo muy concreto de una cantera de Muras (Lugo). Esta cantera pronto se agotó y resultó ser de una calidad inferior a la esperada. En este punto, la falta de previsión nos lleva a traer toda la piedra desde Brasil, con los costes que ello conlleva.

Situación generalizada.

Estos solamente son unos ejemplos. Lo triste, es que esta falta de previsión y excesos, la podemos ver en mayor o menor medida a lo largo de todo el territorio. Fruto de una época donde cada pueblo necesitaba su palacio de congresos y sus pequeñas ciudades de la cultura, que con el tiempo se vería que ni nos hacían falta ni los podíamos mantener

Emilio Casariego Baamonde

Arquitecto formado en la ETSAC (Universidad Técnica Superior de Arquitectura de A Coruña), al terminar los estudios monta su propio estudio de arquitectura, el cual se dedicaba principalmente a proyectos de promoción por la zona de la Mariña de Lugo. Desde el año 2018 desarrolla la función de arquitecto de prescripción y obra nueva para VELUX, llevando las relaciones de la marca con los promotores, constructores y arquitectos de Galicia.