Espai Verd (Joanbanjo, 2014)

Compartir post

Linkedin Twitter Facebook

Espai Verd: utopía brutalista contra la COVID-19

autor
07.10.2020

En la actualidad nos encontramos completamente condicionados por la emergencia sanitaria provocada por la COVID-19. Esta dramática realidad ha cambiado nuestras prioridades a la hora de escoger una vivienda. Se están requiriendo más que nunca elementos que permitan un contacto con el exterior como balcones, terrazas o azoteas. Por otro lado, se valoran los edificios que sean saludables, a través de amplios ventanales que permitan iluminar y ventilar naturalmente su interior. La cercanía de parques públicos, la posibilidad de contar con jardines privados o directamente el traslado a un ámbito rural que permita un acceso inmediato a espacios naturales son otras demandas en esta época de pandemia. Sin duda, estos cambios en nuestras preferencias están poniendo en cuestión el modelo tradicional de vivienda en altura, tan arraigado en España. En las actuales circunstancias el edificio Espai Verd (Espacio Verde) se erige como una profecía construida.

Maqueta del Espai Verd

Antonio Cortés Ferrando: de incomprendido a pionero

Si echamos la vista atrás desde este aciago 2020, puede que las ideas heterodoxas del arquitecto Antonio Cortés Ferrando (Callosa d’en Sarrià, Alicante, 1949) nos parezcan más sensatas que nunca. Titulado en 1974 por la Universidad Politécnica de Valencia, se educó entre el dominio estético de la arquitectura brutalista. Su arquitectura es deudora de edificios icónicos como Walden-7 de Ricardo Bofill, Habitat 67 de Moshe Safdie o de la obra arquitectónica de Fernando Higueras.

El autor del edificio Espai Verd compaginaba otras inquietudes con el ejercicio de la arquitectura. Cortés es un apasionado de la robótica y la informática, y dedicó varios años al estudio e investigación sobre diferentes software. Logró ser un experto en inteligencia artificial del país, concepto que en la década de los ochenta del siglo pasado parecía ciencia ficción. Además, como especialista en edificación, se interesó por las estructuras tridimensionales y creó el Programa de Cálculo Experto que le permitió desarrollar este tipo de estructura en el Espai Verd.

Exterior Espai Verd (Joanbanjo, 2014)
Exterior Espai Verd (Joanbanjo, 2014)

La década de 1970 fue rica en debates académicos contraculturales en torno al ecologismo como una forma de vida desarrollada en consonancia con la naturaleza. La consolidación de la arquitectura y el urbanismo bioclimáticos se produjo gracias a ensayos como el de Izard y Guyot y de la mano de las teorías humanistas del Jan Gehl. Además, se experimentó a través del cooperativismo una alternativa a las sociedades empresariales tradicionales. Todas estas influencias dejaron una importante huella en Antonio Cortés Ferrando, persona sensible, de carácter amable y sólidas creencias místicas.

El edificio Espai Verd

El germen del edificio Espai Verd nació de una cena entre amigos con ideas compartidas. Cortés rememora la que se planteó la posibilidad de “crear una cooperativa de propietarios en el que todos tomáramos decisiones”.

Espai Verd desde l'Horta Nord (r2hox, 2014)
Espai Verd desde l’Horta Nord (r2hox, 2014)

La intención original era hacer viviendas unifamiliares, pero la escasez de terreno disponible para una obra de esta envergadura obligó a pensar en un edificio en altura. Para su desarrollo se escogió un sector situado al costado oriental del barrio de Benimaclet, en la ciudad de Valencia. Este sector se encuentra situado en un limbo entre la el tejido urbano consolidada y el paisaje natural de la comarca de l’Horta Nord. Su orientación a 45º respecto a la trama urbana de la ciudad es un auténtico propósito de intenciones. Este giro huye del norte puro, y busca un mejor soleamiento de la fachada con mayor cantidad de vegetación.

Planta vivienda Espai Verd
Planta vivienda Espai Verd (Antonio Cortés Ferrando, 1983)

La idea expresada durante aquella cena, se concretó en forma de proyecto en 1983, procediéndose a su construcción en 4 fases. Las dos primeras fases se finalizaron en 1992 mientras que las dos últimas lo hicieron en 1994. El propio arquitecto describe a día de hoy el Espai Verd como un edificio hecho a base de “chalets apilados”. No le falta razón, ya que el complejo cuenta con 108 viviendas que equivalen a unos 21.000 metros cuadrados. Los tamaños de las viviendas son variados, y su tipología va desde pisos de una altura, dúplex, tríplex y cuádruplex. El punto en común de todas las viviendas es que todas cuentan con una amplia terraza en la que desarrollar un jardín privado.

La ósmosis entre lo público y lo privado

El edificio es una especie de catedral brutalista que cobija una exuberante vegetación en su interior. El perfil es escalonado, llegando hasta los 10 pisos de altura en su parte más alta. El sistema estructural de hormigón armado, se organiza mediante una retícula cuadrada de 6 metros donde los pilares varía entre los 40 cm y los 70 cm de sección.

Sección Espai Verd
Sección Espai Verd (Antonio Cortés Ferrando, 1983)

Una vez se accede al complejo, el visitante se encuentra una enorme fuente de la que emana agua constantemente con el objetivo de humedecer el ambiente. Esto se une a la cascada vertical y al estanque en el que, incluso, se pueden observar especies de peces. En ese sentido, no sólo se ha conseguido un edificio-jardín, si no que se ha logrado crear un auténtico ecosistema en el que conviven distintas especies de aves.

Fuente Espai Verd (Joanbanjo, 2014)
Fuente Espai Verd (Joanbanjo, 2014)

Los espacios comunes son los auténticos protagonistas del Espai Verd, difuminando la frontera entre el ámbito privado y el público, y favoreciendo la socialización entre los vecinos. A esto hay que sumarle una piscina, un local que será destinado a un club social, una sala de exposiciones y un centro de producción.

Revolución humana, verde y tecnológica

El interés por la domótica y los sistemas neumáticos hizo que el arquitecto ideara para el edificio un sistema de recogida de basuras en el que desde cada vivienda se pudiera arrojar los desperdicios directamente al cuarto de contenedores.

Cortés fue un adelantado a su tiempo y dotó a todas las viviendas de una red de banda ancha. Tuvo claro ya en los lejanos años 80 que en el futuro el teletrabajo desde casa iba a sustituir paulatinamente al trabajo presencial. Para posibilitar esto diseñó para cada vivienda un estudio con acceso completamente independiente.

A la crisis climática global en la que estamos inmersos, y que está logrando concienciar a empresas en el desarrollo de estrategias de sostenibilidad, se tienen que añadir las consecuencias derivadas de la pandemia de la COVID-19. Sin duda, estos acontecimientos están afectando de manera significativa, a nuestra forma de relacionarnos, habitar y trabajar, poniendo de manifiesto lo acertado de las propuestas de Antonio Cortés Ferrando.

Espai Verd “(Escala Humana” TVE, 2019)

David García Díez

Arquitecto por la Universidad de Valladolid y Máster en Conservación y Restauración del Patrimonio Arquitectónico por la Universidad Politécnica de Madrid. Ha desarrollado la mayor parte de su carrera profesional en Chile, trabajando tanto en empresas privadas como para las Administraciones Públicas. Formó parte del equipo redactor del PGOU de la ciudad de Puerto Montt. En el ámbito académico, fue profesor de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Los Lagos. Desde 2019 es responsable de Prescripción y Obra Nueva de VELUX para la Com. Valenciana y Murcia.