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La pérdida de valor en la arquitectura.

Si miramos el mundo de la música, podemos ver el gran cambio que ha sufrido en lo que llevamos de siglo. Atrás quedó la época, en la cual, la principal vía de difusión era la venta de discos.

Música de usar y tirar.

Un disco, por decirlo de alguna manera, es un lote de canciones, con un determinado orden y que muestran una gran coherencia entre ellas. Sin embargo, la aparición de plataformas como Spotify o Apple Music, han propiciado un cambio abismal. La gente escucha un tema concreto, lo descartará cuando se canse de el y parece evidente que dejará meno huella en nuestra memoria. Por decirlo de alguna manera, y si lo comparamos con épocas pasadas, la música de hoy en día es de usar y tirar.

El exceso de información y la facilidad para llegar a ella cambió de la noche a la mañana nuestra manera de entender la música y a mi modo de ver, estas nuevas condiciones también están cambiando nuestra percepción de la arquitectura.

Exceso de información y pérdida de afectos.

Hoy podemos encontrarnos con multitud de arquitectos de reconocido prestigio, pero ya no están rodeados de esa imagen de fama universal que acompañaba a los antiguos maestros como Mies Van de Rohe, Le Corbusier o Frank Lloyd Wright.

El ritmo trepidante, como habíamos dicho antes, es en mi opinión, una de las causas. Hoy en día la sociedad está invadida por un exceso de comunicación, y el presente se vuelve tremendamente mutable. Tenemos a nuestra disposición, más abundancia de información, que al final tiene menos significado. A consecuencia de esto parecen reducirse la comprensión y los afectos.

El ejemplo de Koolhaas

Lo podemos ver más claramente con un ejemplo. Rem Koolhaas, premio Pritzker en el año 2000, se posicionaba como el arquitecto de vanguardia del siglo que nacía. Consagrado en su momento como un icono de la arquitectura a nivel mundial.

En 1984 Koolhaas proyectó uno de sus primeros edificios, el Teatro Nacional de danza de Holanda, situado en la ciudad de La Haya. Es sorprendente que este edificio, se haya demolido recientemente sin ningún tipo de oposición y que el autor se enterase cuando ya se había comenzado su desmantelamiento.

Desde siempre hemos visto como los edificios legan su valor de uso frente al valor de mercado, sin embargo, hoy en día este valor se ha visto superado incluso por el valor de símbolo. Esto lo podríamos denominar el efecto Guggenheim. De hecho, el Gobierno municipal de La Haya explicó que su demolición se realizó para ser reemplazado por otro edificio que compita con la ópera de Sydney. Es decir se busca un símbolo que funcione como polo de atracción para toda la ciudad, y que genere rendimientos económicos por sí mismo.    

El consumismo de nuestros días necesita crear iconos, y estos,  sean edificios o música, inevitablemente podrán ser rápidamente sustituidos.  

Hemos tomado este ejemplo de Rem Koolhaas, que al estar galardonado con el premio Pritzker, hace que nuestra extrañeza sea todavía mayor. Pero esta misma situación, esa perdida de afectos, la hemos vivido con los laboratorios Jorba de Miguel Fisac (más conocido como edificio La Pagoda), el mercado de Olavide, del arquitecto Francisco Javier Ferrero Llusia, o la casa Guzmán De Alejandro de la Sota, qué tristemente ya pertenecen a la categoría de arquitectura perdida.

Nadie se puede imaginar, que la gente destruya un Miró o un Velázquez para colocar otro cuadro, nadie rompe un disco para escuchar otro, y por supuesto nadie se deshace de un libro cuando lo termina. Pero la arquitectura es diferente, no se puede archivar, o existe o se destruye, con todos los matices que implica esa palabra.

Emilio Casariego Baamonde

Arquitecto formado en la ETSAC (Universidad Técnica Superior de Arquitectura de A Coruña), al terminar los estudios monta su propio estudio de arquitectura, el cual se dedicaba principalmente a proyectos de promoción por la zona de la Mariña de Lugo. Desde el año 2018 desarrolla la función de arquitecto de prescripción y obra nueva para VELUX, llevando las relaciones de la marca con los promotores, constructores y arquitectos de Galicia.