El Código Técnico de la Edificación sube un nuevo escalón en la carrera hacia los Edificios de Consumo Casi Nulo y los objetivos marcados por Europa para incrementar drásticamente la eficiencia energética de su parque inmobiliario y reducir así la huella de carbono y la dependencia energética.
La modificación del CTE se ha publicado a finales de 2019 y entrará en vigor en junio de 2020. Contiene las siguientes novedades:
Revisión de prácticamente todas las secciones del Documento Básico de Ahorro de Energía DB-HE, revisando los valores mínimos de eficiencia energética y actualizando al definición de Edificio De Consumo de Energía Casi Nulo
Incorporación de una nueva sección en el Documento Básico de Salubridad DB-HS sobre protección frente al gas radón
Cambios en el Documento Básico de Seguridad en caso de Incendio DB-SI, para limitar el riesgo de propagación del incendio por el exterior del edificio
Todos los documentos vienen acompañados de su ya esperada versión con los útiles comentarios del Ministerio que aclaran los apartados sobre los que surgen dudas de interpretación.
Proyecto de obra nueva. Imagen de Stoneweg Living.
Este documento es el más cambios incluye y el que responde directamente a las exigencias de eficiencia energética que lideran el rumbo de las políticas europeas en el ámbito de la construcción. En esta revisión la descripción de las exigencias se hace más flexible y se unifican ciertos indicadores.
Como modificaciones principales podemos resumir las siguientes:
Revisión de los valores mínimos de eficiencia energética
Se aumenta la exigencia de Consumo de energía primaria no renovable
Se añade un Indicador de Consumo de energía primaria total
El requisito de demanda energética se engloba dentro de un concepto más amplio llamado Coeficiente global de transmisión de calor a través de la envolvente k
Se introduce un indicador para medir la efectividad de los dispositivos de control solar qsol;jul,lim
Se simplifican los valores de potencia instalada en la sección de instalaciones de iluminación
Se elimina la diferencia de requisito en contribución mínima de energía renovable para ACS en función de la zona climática.
Se extiende el requisito de generación mínima de energía eléctrica a más usos, aunque el residencial privado sigue fuera de la exigencia
Puedes leer más sobre la revisión del DB-HE en nuestro artículo Parte 2. (enlazar al otro artículo)
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Este Documento se actualiza con la aparición de una nueva sección, la HS6, para incorporar lo dispuesto en la Directiva 2013/59/EURATOM, que ha sido transpuesta a nuestra normativa. Este texto tiene como objetivo proteger la salud de la población de la exposición al gas radón procedente del terreno, que resulta perjudicial cuando se concentra en espacios interiores cerrados.
Se regulan los escenarios de obra nueva y edificios existentes en función del nivel de presencia de gas radón de la zona. Para ello, se dividen los municipios del territorio español en dos zona I y zona II y se establecen medidas para cada una de ellas. La zonificación por Comunidades Autónomas se puede consultar en el Apéndice B del DB-HS6.
Para justificar el cumplimiento, se puede implementar alguna de las medidas propuestas por el texto u otra alternativa pero análoga o superior. Se propone:
En los municipios de la zona I: disponer entre los locales habitables y el terreno una barrera de protección que limite el paso de los gases provenientes desde el mismo y cuya efectividad pueda demostrarse. Se podrá sustituir por una cámara de aire que mitigue la entrada del radón al interior del edificio.
En los municipios de la zona II: disponer la misma barrera de protección complementada con un espacio de contención ventilado o un sistema de despresurización del terreno que permita extraer los gases contenidos en el mismo.
El promedio anual de la concentración de radón no debe superar los 300 Bq/m³.
El documento aprovecha para incluir nuevas soluciones de fachada, como la fachada ventilada, el SATE o la cámara aislante. Se trata de sistemas que cada vez se instalan más por su buen funcionamiento en términos térmicos y acústicos, pero responden de manera diferente en caso de incendio respecto a los sistemas tradicionales. El CTE se actualiza para que las exigencias se adapten bien a las técnicas constructivas actuales.
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