Salar del Carmen (CORVI, 1963)

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Modernidad bioclimática en el desierto de Atacama

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22.10.2020

La población Salar del Carmen es un ejemplo de como la modernidad se desarrolló en climas extremos a través de la arquitectura bioclimática.

En el año 1959 la Corporación de la Vivienda (CORVI) convoca un concurso público de ideas con el objetivo de construir un barrio residencial en Antofagasta, ciudad portuaria del norte de Chile a la altura del Trópico de Capricornio. Esta nueva población (así se denomina en Chile a un barrio destinado a segmentos sociales de rentas medias y bajas) se emplazará en la periferia de la ciudad, lindando con desierto de Atacama, el más seco del del mundo. Esta situación de límite y la necesaria convivencia con la dura realidad del clima desértico, motivan a participar en el concurso a Jaime Besa Zañartu y Mario Pérez de Arce Lavín, una dupla de jóvenes arquitectos que obtienen en primer premio con un proyecto distinto a la habitual. Su propuesta se inscribe dentro del modernidad imperante en esos años, pero con una identidad regional y sensibilidad hacia la arquitectura bioclimática.

Plano de la población Salar del Carmen (Besa y Pérez de Arce, 1959)
Plano de la población Salar del Carmen (Besa y Pérez de Arce, 1959)

La población Salar del Carmen (1961)

El sector en el que se desarrolló tenía unas 20 hectáreas y los terrenos presentaban considerables desniveles al encontrarse en las inmediaciones de una cadena montañosa paralela a la costa. Los arquitectos tuvieron clara su inspiración en los métodos constructivos atacameños y en la arquitectura vernácula de las regiones mediterráneas. Consideraron primordial apostar por su desarrollo en torno a patios interiores, generosos muros portantes encalados de blanco con pequeñas ventanas y la inclusión de elementos que arrojasen sombra y tamizaran el sol.

Jóvenes jugando en la calle (Techniques & Architecture, 1964)
Jóvenes jugando en la calle (Techniques & Architecture, 1964)

El espacio urbano y su accesibilidad

Primero el proyecto planteó unas 850 viviendas unifamiliares agrupadas en hileras, y escalonadas en sucesivas terrazas a causa de la pendiente. Por lo tanto los viandantes tienen mucho peso en el conjunto, ya que se proyectan calles estrechas orientadas al mar y con uso exclusivamente peatonal.

La población enfrenta el desierto como un espacio ilimitado con un ambiente agresivo e inhóspito. Esto hace que sea la forma urbana la que tenga la competencia para amortiguar las inclemencias meteorológicas. Por otra parte, desde los espacios públicos también se garantizan las perspectivas visuales hacia la costa.

Además del programa destinado a viviendas unifamiliares, se construyeron equipamientos públicos como un ambulatorio, una escuela, una guardería una iglesia, una cancha de fútbol y varios locales comerciales.

Sección transversal (Besa y Pérez de Arce, 1959)
Sección transversal de una hilera de viviendas y la calle (Besa y Pérez de Arce, 1959)

La vivienda social se adapta a la modernidad

El enunciado del concurso pedía acometer programas de uno, dos, tres y cuatro dormitorios. Besa y Pérez de Arce van a proyectar 5 tipologías diferentes de viviendas unifamiliares de dos pisos (A, B y C) y de planta baja (D y E). El encaje entre las diferentes tipologías va en consonancia con la pendiente del terreno. Esto otorga al conjunto su característico perfil aterrazado.

La imagen de la población tiene una fuerte influencia lecorbuseriana. Sin duda, recuerda a proyectos del suizo en los que promulgaba el purismo de los volúmenes blancos bajo la luz. No obstante esta idea de modernidad va de la mano del estudio de las orientaciones, el soleamiento, y la arquitectura bioclimática.

Escalera exterior en vivienda de 2 pisos (Óscar Tenreiro Degwitz, 1961)
Escalera exterior en vivienda de 2 pisos (Óscar Tenreiro Degwitz, 1961)

El patio como regulador bioclimático

La mayoría de las casas con un patio, éste suele jugar un rol secundario como espacio anexo o en la parte posterior de la parcela. En cambio, aquí estamos ante unas casas en las que el patio se convierte en un espacio de estar, aprovechando las agradables temperaturas durante la mayor parte del año. Gracias a este vacío se articula completamente la estructura espacial de la vivienda.

Las orientaciones son fundamentales en el planteamiento de las diferentes estancias. La cadena montañosa formada por diferentes cerros se sitúa al este, mientras que el océano Pacífico, que aporta el frescor de la brisa marina se encuentra al oeste. Hay que tener en cuenta que al encontrarnos en el hemisferio sur, el punto cardinal con mayor soleamiento es el norte, mientras que el sur es la orientación más fría.

Por último, la disposición de los huecos en las viviendas favorecen una ventilación natural oeste-este, aprovechando los vientos oceánicos. Las orientaciones más problemáticas térmicamente se presentan estancas.

Análisis bioclimático Vivienda A (Guerra Ramírez, 2013)

Bibliografía

  • Asociación de Oficinas de Arquitectos de Chile (2014). Población Salar del Carmen. Revista AOA , 26, 44-45.
  • Colegio de Arquitectos de Chile (1988). Realización y transformación. Salar del Carmen. Revista CA, 51, 68-71.
  • Garcia, E. (septiembre, 2009). Las aportaciones proyectuales de los conjuntos habitacionales modernos en las ciudades de América Latina: 1950-1965. Trabajo presentado en: Seminário Docomomo Brasil. “[8º Seminário DOCOMOMO Brasil: Rio de Janeiro, 01 a 04 de setembro de 2009, cidade moderna e contempôranea: síntese e paradoxo das artes]”. Rio de Janeiro: 2009, p. 1-19.
  • Guerra Ramirez, J.N. (2003). Habitar el desierto: transición energética y transformación del proyecto habitacional colectivo en la ecología del desierto de Atacama, Chile (Tesis doctoral). Recuperado de: http://hdl.handle.net/2117/93424
  • Tendeiro Degwitz, O. (2013). Harvard 2013 / Antofagasta 1961. Recuperado de: https://oscartenreiro.com/2013/08/31/harvard-2013-antofagasta-1961/
  • VV.AA. (1964). Housing in Antofagasta. Architectural Design Magazine, 4, 188-189
  • VV.AA. (1981). Quartier d’habitation “Salar del Carmen” à Antofagasta, Techinques & Architecture, 334.
David García Díez

Arquitecto por la Universidad de Valladolid y Máster en Conservación y Restauración del Patrimonio Arquitectónico por la Universidad Politécnica de Madrid. Ha desarrollado la mayor parte de su carrera profesional en Chile, trabajando tanto en empresas privadas como para las Administraciones Públicas. Formó parte del equipo redactor del PGOU de la ciudad de Puerto Montt. En el ámbito académico, fue profesor de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Los Lagos. Desde 2019 es responsable de Prescripción y Obra Nueva de VELUX para la Com. Valenciana y Murcia.